¿CON QUIÉN CUENTO?
Las personas son el principal recurso:
fundamental la organización de las funciones de cada trabajador y su correcta selección.
En el
organigrama de la empresa se representa las diferentes áreas y departamentos de la misma.
Expresa la dependencia entre unos y otros y establece los canales de comunicación entre
ellos. A través del organigrama visualizamos cómo está organizada la empresa,
detectamos los fallos organizativos y nos permite evaluar y corregir los fallos.
Una vez
confeccionado el organigrama de la empresa, se plantea la creación de los puestos de
trabajo para determinar la plantilla de la empresa. Para ello hay que considerar:
-
Conocer las tareas a cubrir y el orden de las mismas
- Calcular los tiempos necesarios para realizar las tareas
- Buscar las personas necesarias
- Identificar el perfil profesional de las personas
¿CON QUÉ CUENTO?
Todo proyecto empresarial requiere la
realización de inversiones a las que debe hacer frente. Estas inversiones se encuadran en
el ACTIVO que nos refleja en que se va a gastar su dinero.
Estos empleos pueden dividirse en dos grandes grupos.
El
Activo fijo está compuesto por las inversiones realizadas para el desarrollo de
varios años de la empresa (terrenos, Edificios, Maquinaria, Elementos de Transporte,...)
El Activo Circulante reúne aquellos bienes de los que se espera su
conversión en dinero a corto plazo ( Materias Primas, Productos listos para la venta...)
así como el dinero disponible en la Caja de la empresa y en el Banco.
Pero,
¿De donde proviene el dinero que la empresa va a utilizar en las diversas partidas del
ACTIVO?. Esto es lo que nos indicará el PASIVO. Estos recursos se clasifican en:
A) Recursos Propios,
que son las aportaciones del empresario o de los socios. ( Normalmente este capital
inicial no puede cubrir todas las inversiones necesarias, por ello se recurre a)
B) Recursos Ajenos,
que vienen de Préstamos o Créditos de entidades financieras,...
Estudiar las mejores ofertas
financieras constituye un factor determinante para obtener una financiación adecuada.
Para ello es preciso conocer algo más que los préstamos bancarios, como por ejemplo:
Letras de Cambio, Pagares, Operaciones de leasing, Líneas de crédito personal, Ayudas a
fondo perdido de organismos públicos.
En todo caso conviene tener en
cuenta los siguientes factores:
- La
cantidad máxima que se debe financiar.
- El plazo de amortización (plazo en el que debemos completar el pago del préstamo y sus
intereses)
- Existencia de un periodo de carencia (si tenemos un período entre la concesión del
préstamo y el comienzo de devolución del mismo, en el cual no estamos obligados a pagar
la parte correspondiente al capital del préstamo, sólo los intereses)
- Tipo de interés
- Garantías exigidas: Son las condiciones que nos exigen para la concesión del préstamo
(solicitud de avales, la hipoteca sobre algún bien de la empresa o personal, ...)
- Periodo de tramitación: Es el tiempo que tarda la entidad a la que hemos solicitado el
préstamo, en decidir si nos lo concede y en tener la cantidad solicitada a nuestra
disposición.
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