Fuente:
(Expansión)
Trabajo
prepara un plan de inspección
para aflorar empleos irregulares
Se
estrecha el cerco a la economía
sumergida. Tras el proceso de regularización
de 2005 y la actual entrada masiva de
inmigrantes, el Gobierno pondrá
la lupa sobre los planes de contratación
de las empresas.
La oleada de trabajadores extranjeros
obliga al Gobierno a mirar con lupa
las contrataciones -o la ausencia de
las mismas- en las empresas. El Ejecutivo
tomará cartas en el asunto y
no tardará en lanzar un "plan
de actuación de la Inspección
de Trabajo y la Seguridad Social para
aflorar el empleo irregular", según
fuentes del departamento que dirige
Jesús Caldera.
Sus
intenciones se enmarcan dentro de un
objetivo mayor: "reforzar"
todas las acciones dirigidas a "vigilar"
el cumplimiento de la normativa laboral,
para comprobar si los extranjeros cuentan
con autorización para trabajar,
si todos los papeles están en
regla, si están dados de alta
en la Seguridad Social y si la empresa
cotiza adecuadamente por ellos.
La
cuenta atrás para la puesta en
marcha de las nuevas medidas ha comenzado,
aunque aún no está concretada
la fecha. Todo apunta, no obstante,
a que se deberá hacer durante
2007, ya que para 2006 se han anunciado
cerca de medio millón de inspecciones
-en la línea de lo que sucedió
un año antes- y desde Trabajo
se insiste en que será "antes
de que se acabe esta legislatura",
que concluye en marzo de 2008. De hecho,
ya "a partir de ahora", según
afirman desde el Ministerio, "cada
año se convocarán cien
nuevas plazas en la Inspección
para investigar la economía sumergida".
Y
es que el plan, como apoyan las últimas
estadísticas, deberá ser
mucho más severo, y ambicioso,
que en actuaciones anteriores. Los expertos
calculan que un año después
del proceso de regularización
extraordinario que en 2005 legalizó
la situación de cerca de 700.000
personas, en España hay otra
vez más de un millón de
indocumentados atraídos por el
efecto llamada de "papeles para
todos".
Inmigrantes
que, para sobrevivir, trabajan en empleos
de baja cualificación que normalmente
rechazan los nacionales, y que, por
su situación ilegal, pasan a
formar parte de la economía sumergida,
que diversos estudios sitúan
en torno al 20% del PIB español.
Esto equivale a 130.000 millones de
euros, una cifra que no deja de crecer
y que es ya una de las más altas
de la Unión Europea.
El
último informe del Ejecutivo
comunitario señalaba, en concreto,
que el volumen de negocio ilegal pasó
del 15% de 1998 al 22% del PIB en 2000.
Los
datos de Bruselas, además, sitúan
a la construcción -motor de la
economía española, que
concentra a un gran número de
trabajadores inmigrantes- como uno de
las actividades más afectadas.
Más
sanciones
Junto a este sector, el Gobierno ha
puesto en el punto de mira la hostelería
y la agricultura, donde ya rastreó
actividades ilegales en la Inspección
especial que realizó el verano
pasado mediante 15.270 visitas a empresas
de las zonas geográficas en los
que se ha detectado presencia de economía
sumergida.
A
la espera de que el nuevo plan de el
pistoletazo de salida, las inspecciones
ordinarias ya dan muestra de la presencia
de empleo ilegal. Las primeras visitas
a empresas de la Inspección de
Trabajo en el primer trimestre de año
(cerca de 100.000) confirman la tendencia
que empezó a dibujarse en 2005:
una escalada de sanciones en materia
de extranjería (que conllevan
el alta de trabajadores que estaban
en la economía sumergida), y
en el área de la Seguridad Social,
donde se vigila si el contratador está
al corriente del pago y tiene todos
sus trabajadores en regla.
Las
cifras muestran, de hecho, que las mayores
multas se concentran en las autonomías
con mayores flujos migratorios. Cataluña,
Madrid y Andalucía ocupan el
podio, tanto en el número de
afectados por infracciones como en la
cuantía de las sanciones impuestas
a empresarios que emplean a trabajadores
extranjeros sin permiso.
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