Fuente:
(Expansión)
El
salario mínimo no da para vivir
en la mitad de las autonomías.
Los
sueldos no siempre entienden de geografía.
El Salario Mínimo Interprofesional
(SMI) no da para vivir en muchas regiones.
Los euros no se estiran e incluso, en
la mitad de las comunidades autónomas,
no da siquiera para cubrir las necesidades
básicas: el SMI -que reciben
4,8 millones de españoles- queda
por debajo de lo que se considera técnicamente
el "umbral de la pobreza",
indicador que equivale al 60% de los
ingresos normales de un trabajador.
O, lo que es lo mismo: el nivel de renta
a partir del que "se considera
que una persona está en la pobreza
relativa".
Es el caso de Madrid, Cataluña,
Navarra, País Vasco, Cantabria,
Asturias, Aragón y Baleares,
donde se cobra menos de lo que se necesita
para vivir. Así se obtiene al
cruzar el importe del salario mínimo
-idéntico en toda España-
con el umbral de pobreza en cada región,
una tasa que calcula el Instituto Nacional
de Estadística (INE)
Todas
estas cifras se refieren al año
2004, el último dato del que
dispone este organismo. Desde aquel
ejercicio hasta 2006, el SMI se ha incrementado
un 14%, hasta los 540,9 euros actuales,
ya que el PSOE -que llegó en
2004 al Gobierno- hizo de la subida
del salario mínimo una de sus
banderas.
No
obstante, en el mismo periodo, la renta
media por habitante -y con ella el umbral
de pobreza- se ha incrementado a un
ritmo del 19%, según los datos
del INE y las previsiones para este
ejercicio de la Comisión Europea.
Frente al pelotón de autonomías
donde un perceptor del SMI es poco afortunado,
quedan el resto de comunidades. En algunas,
cobrar el salario mínimo es muy
superior a lo que se considera una persona
con pobreza relativa, como Extremadura,
Andalucía, Castilla-La Mancha,
Castilla y León, Galicia y Murcia.
Y en otras, ambas cifras van de la mano:
es el caso de La Rioja.
Esta
situación se explica por las
diferencias en el nivel de vida entre
comunidades autónomas. Es decir,
aquellas donde el SMI es inferior al
nivel de pobreza son las más
ricas de España.
La vivienda, por ejemplo, da muestra
de esta situación: un metro cuadrado
construido de vivienda libre cuesta
en Madrid -según datos aportados
por el Ministerio de Vivienda- 2.902,4
euros, cuando en esta comunidad el umbral
de la pobreza se sitúa en los
7.627 euros anuales.
En
Extremadura, el precio de los pisos
ronda los 949 euros por metro cuadrado;
mientras no tiene para vivir, según
el INE, quien recibe menos de 4.475,4
euros.
También la renta per cápita
refleja esta situación: el PIB
por habitante en Madrid asciende a 9.111
euros; en Extremadura, a 5.653 euros.
No
existen datos desglosados de los perceptores
de SMI por comunidades autónomas.
Sólo se computa que aumentan
a un ritmo medio anual de 600.000 trabajadores,
hasta alcanzar los casi cinco millones
actuales.
El
salario mínimo cobra mucha importancia
en el mercado laboral español
porque supone una referencia para los
empresarios. Suele ser el salario que
reciben, además, las personas
que entran en el mercado, normalmente
con menos recursos -las que están
en el umbral de pobreza relativa-.
Tasa
de pobreza
El INE también ofrece datos sobre
el número de personas que ganan
menos de lo que necesitan para vivir.
Esas cifras muestran, en concreto, que
en España el 20% de la población
está por debajo del umbral de
pobreza relativa. La autonomía
peor situada es Castilla y León,
con un 20,9%, seguida de Canarias, con
un 20,3% y Andalucía, que ostenta
un 19,8%.
En
el otro lado de la balanza quedan Cantabria
(13,9%); Madrid (15,2%) y Asturias (16,3%).
Estas tasas no tienen por qué
coincidir con el umbral de ingresos
insuficientes, ya que sólo determinan
el riesgo de pobreza de cada comunidad
autónoma.
España
no pisa los 'talones' a Francia
Las comparaciones son odiosas. Y en
el caso del Salario Mínimo Interprofesional
(SMI) entre España y Francia,
imposibles. El pasado mes de junio,
el Gobierno francés anunció
un incremento del 3,05% de su SMI, con
lo que ahora se sitúa ya en los
1.254,28 euros.
Sin
embargo a pesar del empujón de
los salarios en España, no ha
conseguido abandonar el furgón
de cola de la UE. En julio de 2005,
el Gobierno elevó el SMI un 6,6%
adicional -desde los 460 euros a los
490 euros-, sobre el aumento del 2%
realizado por el anterior gobierno del
PP, en 2004.
En
2005, el Ejecutivo aprobó el
incremento del 5,4% en la cuantía,
para que alcanzara los 7.572,6 euros
anuales (540,9 euros al mes). Sin embargo,
los empleados españoles sólo
pueden soñar, de aquí
hasta que acabe la legislatura, con
aumentar su sueldo mensual en 60 euros.
Aun
cuando el SMI en España alcance
los 600 euros mensuales -compromiso
electoral que adquirió Zapatero
en 2004-, estaría aún
a años luz de su vecinos galos,
cuyo SMI representaría más
de dos veces el español. Un 110%
más.
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