Fuente:
Diario de Jerez
La
mujer acapara ya el 65% de la mano de
obra en la vendimia.
Las
cosechadoras mecánicas ganan
terreno a la recolección manual,
que se mantiene gracias a la incorporación
en el Marco de jornaleras.
jerez.
Un tercio de las viñas adscritas
a las bodegas del Marco están
ya adaptadas para la vendimia mecanizada,
práctica que gana terreno por
año que pasa a la recolección
manual, que ya acaparan en un 65 por
ciento las mujeres, principalmente procedentes
de las pedanías y otros pueblos
cercanos al término municipal.
Pero
las cosechadoras incorporan los últimos
avances tecnológicos para satisfacer
las necesidades de un sector que encuentra
en la mecanización una alternativa
a la escasez de mano de obra, en buena
medida motivada por el poco interés
que despierta entre los inmigrantes
una campaña de apenas dos semanas
de duración.
El
último grito en cosechadora mecánica
reduce el daño por la vibración
a la que se somete a la cepa, al tiempo
que realiza una recolección selectiva
con las despalilladoras que eliminan
toda impureza, incluso las hojas de
parra, para recoger únicamente
la uva en condiciones óptimas
para su molturación en el lagar.
Además,
según pusieron ayer de manifiesto
en su balance de vendimia los técnicos
de Feviñas -sectorial de viñas
de la patronal bodeguera Fedejerez-
las cosechadoras permiten "coger
la uva de noche y sin interrupción,
lo que en años especialmente
calurosos como el actual representa
una importante ventaja para la obtención
del mosto".
En
cualquier caso, de las palabras de Enrique
Montero, técnico de Feviñas,
se deduce que la ampliación de
la superficie sujeta a la recolección
mecanizada es inversamente proporcional
a la reducción del viñedo
que se vendimia a mano, tradición
que mantienen viva fundamentalmente
las mujeres y que proseguirá
en la medida en que siga habiendo mano
de obra disponible en el Marco.
En
cuanto a la producción final
alcanzada en las viñas bajo titularidad
de las bodegas, a falta únicamente
de un lagar por cerrar, Pablo Rodríguez
cifró en 22 millones de kilos
la cosecha, con un rendimiento medio
por hectárea de 8.000 kilos de
uva, que como en el resto del Marco
está por encima del resultado
de la última vendimia, pero por
debajo de la media.
En
la reducción de cosecha sobre
el histórico del Marco pesó
la escasez de lluvias, toda vez que
en la zona se registraron 450 litros
por metro cuadrado frente a una pluviometría
estándar de 600 litros, a lo
que se unieron las altas temperaturas
registradas en la recta final de agosto,
con mínimas bastante elevadas.
El
exceso de calor, indicó Javier
Ginesta, otro de los técnicos
de Feviñas, provocó que
se acelerara la maduración de
la uva, para disparar la concentración
de azúcares del fruto de la vid
hasta los 13 grados baumé en
algunos pagos de interior, registro
muy por encima de los 10,5 grados que
se exigen en la Denominación
de Origen para iniciar la recolección
en el Marco.
En
definitiva, explicó Juan Fernando
Bernal, la uva recolectada arroja una
calidad "muy buena", tanto
por "la poca presión de
plagas y enfermedades" como por
"los métodos respetuosos
con el medio ambiente que se vienen
aplicando desde hace años en
el Marco".
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