Fuente:
Expansión
La
escalada de la inflación deja
en el 'mínimo' los salarios base
españoles
Los
sueldos no siguen el compás de
los precios. El SMI ha subido un 294%
desde su creación, pero el IPC
lo ha hecho un 438%. Al tiempo, la retribución
media está creciendo a un ritmo
tres veces superior a la inflación.
En el mercado de trabajo actual, el
Salario Mínimo Interprofesional
(SMI) ha cobrado una importancia desconocida:
impulsado por el boom de inmigrantes,
más de la mitad de los nuevos
asalariados durante el pasado ejercicio
tienen un sueldo inferior al salario
mínimo, es decir, que cobran
menos de 540 euros brutos mensuales.
Estos trabajadores se suman a los más
de tres millones de personas que reciben
el SMI en España y que han sido
los más perjudicados por la subida
de la inflación.
En
concreto, desde 1980 -año en
el que se creó el SMI actual
después de que España
ratificara el convenio internacional
que lo regula-, el poder de compra de
los empleados que cobran el salario
mínimo acumula una caída
del 12,7% por culpa de la inflación.
Así, mientras que en este periodo
el IPC ha escalado un 438%, el SMI lo
ha hecho sólo un 294,6%.
La
pérdida de la capacidad adquisitiva,
en una perspectiva histórica,
no ha distinguido entre los gobiernos
del PSOE y del PP, si bien es cierto
que en los últimos años
el escenario ha mejorado. Así,
desde 2004, España encadena tres
ejercicios consecutivos en los que el
poder de compra aumenta, en tasas del
5,7% (2004), 1,1% (2005) y 2,9% (2006).
Aunque esto no ha impedido que en el
acumulado se registre una pérdida
del 12,7%.
Es
más, el Ejecutivo de Zapatero,
que ha hecho de la subida del SMI una
de sus banderas, se ha comprometido
a acercar este salario a cerca de 600
euros a final de esta legislatura -en
2008-. Y aunque el esfuerzo económico
para realizar el incremento es importante,
no solucionará mucho al bolsillo
de los trabajadores: el SMI se incrementará
cerca de un 11% en dos años,
con lo que no recuperarán siquiera
el poder adquisitivo perdido. Y habrá
que sumar al deterioro las subidas del
IPC hasta 2008. El problema se agrava
si se tiene en cuenta que el SMI ha
dejado de tomarse como referencia para
actualizar las ayudas a la vivienda
o las becas, que suben el compás
del IPREM, indicador creado por el actual
Gobierno, que sólo crece a un
ritmo del 2% anual, acumulando también
graves pérdidas de poder de compra.
Según
los datos de la página web tusalario.es
-que elaboran las organizaciones sindicales
a partir de las estadísticas
del INE y el Ministerio de Trabajo-
ese proceso ha sido tan fuerte que los
trabajadores con SMI en 2003 -último
año que abarca el estudio- tenían
un salario con una capacidad adquisitiva
equivalente a la de 1975. De esta forma,
en términos reales, el salario
mínimo ha pasado de suponer casi
el 38% de la retribución media
en 1982 a representar sólo el
28%. Y eso pese a que el colectivo de
perceptores del SMI, o sueldos inferiores
-por tener jornadas reducidas- se ha
incrementado.
El
SMI es el máximo exponente de
esta situación, pero los salarios
medios siguen una evolución similar.
En concreto, en el último año,
el coste salarial ha crecido un 3%,
mientras que la inflación lo
ha hecho a un ritmo del 3,9%. O, lo
que es lo mismo: el poder de compra
se ha reducido casi un punto.
Los
datos son aún más claros
si se toma como punto de partida 2002,
año de la entrada en vigor del
euro. Los productos básicos han
subido más de un 60% de media
desde entonces; mientras, el incremento
salarial acumulado en ese periodo apenas
alcanza el 20%. Si se cruzan las variables,
el resultado no deja lugar a dudas:
el coste de la vida se ha incrementado
a un ritmo tres veces superior al de
los sueldos.
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